Uno de los debates más eternos del fútbol es quiénes son los mejores jugadores de todos los tiempos. Cada uno tiene su opinión y sus manías, que dependen en parte de su edad y de a quién vio jugar de pequeño, en el estadio o por la tele. Quien tiene veintipocos años y ha crecido con la Champions League pensará enseguida en Lionel Messi o Cristiano Ronaldo, mientras que sus padres o abuelos hablarán de Pelé o de Maradona. Y los más mayores quizá propongan nombres de los años cincuenta y sesenta, como Di Stéfano, Puskás o Garrincha.

No existe una lista definitiva. Aun así, aquí van diez nombres que, como mínimo, estarían en la lista de candidatos de mucha gente.

  • 1. Pelé
  • Edson Arantes do Nascimento, más conocido como Pelé, está considerado por muchos como el mejor jugador que ha pisado un campo de fútbol.

    Debutó como profesional en el Santos con solo 15 años y, en menos de un año, ya era el máximo goleador de la liga brasileña y jugaba con la selección. Un año después ayudó al Santos a ganar su primer gran título y se dio a conocer en el mundo como una de las estrellas del Brasil que ganó su primer Mundial: marcó un hat-trick en la semifinal y dos goles en la final, en la que su equipo ganó 5-2 a Suecia.

    De vuelta en Brasil, ayudó al Santos a ganar cinco ligas seguidas entre 1961 y 1965, y una sexta tres años después, además de dos Copas Libertadores. En 1962 y 1963 el Santos también ganó la Copa Intercontinental, el campeonato del mundo oficioso que enfrentaba al campeón de Sudamérica con el de Europa.

    Con la selección, marcó y formó parte del equipo que revalidó el Mundial en Chile en 1962, aunque se lesionó y se perdió la recta final del torneo. Cuatro años después, en Inglaterra, los defensas búlgaros y portugueses lo sacaron del torneo literalmente a patadas. Pero volvió triunfal en 1970, con un Brasil que para muchos es la mejor selección de la historia y que recuperó el Mundial con un juego deslumbrante: ganó 4-1 a Italia en la final, y Pelé abrió el marcador con un cabezazo imponente.

    Más adelante, el Santos solía hacer giras por Europa para jugar exhibiciones y amistosos, como una versión futbolística de los Harlem Globetrotters, con Pelé como gran reclamo. Después jugó en el New York Cosmos, donde, aunque ya estaba lejos de su mejor nivel, se le atribuye haber dado a conocer mucho más este deporte en Norteamérica.

    Pelé marcó bastante más de mil goles en su carrera, aunque es difícil saber la cifra exacta porque muchos llegaron en partidos de exhibición o semioficiales.

    Marcaba con las dos piernas y era muy bueno por arriba, aunque no era alto. Tenía una visión y un control excelentes, además de equilibrio, talento y un regate extraordinario. Podía amagar y cambiar de dirección en un instante, con una capacidad de improvisación sin igual que sorprendía a los rivales y, a veces, también a sus compañeros.

    Tras retirarse, fue embajador de las Naciones Unidas y hasta hizo sus pinitos en el cine: en 1981 se interpretó a sí mismo en la película «Evasión o victoria».

    Con todos los goles que marcó, es un cabezazo que no entró el que recuerda a todo el mundo su talento y su humanidad. En un partido de la fase de grupos del Mundial de 1970 contra Inglaterra, Pelé remató de cabeza como solo él sabía; el balón parecía dentro y él ya cantaba el gol, pero el portero inglés, Gordon Banks, hizo una de las mejores paradas de la historia. Desde aquel partido fueron amigos de por vida, y cuando Banks murió hace poco, Pelé fue el primero en rendirle homenaje.

  • 2. Diego Maradona
  • Considerado el mejor jugador que ha pasado por el fútbol de clubes europeo, Diego Maradona era un genio de baja estatura con un regate y un pase incomparables, unidos a una visión excelente y un control del balón infalible. Su centro de gravedad bajo y su físico robusto le permitían superar a varios jugadores a la vez y dejarlos atrás. Su gol más famoso lo marcó con Argentina contra Inglaterra en los cuartos de final del Mundial de 1986: salió desde su propio campo, dejó atrás a seis rivales y acabó metiendo el balón en la portería. Aun así, en Inglaterra se le recuerda sobre todo por su primer gol de aquel partido, «la mano de Dios», cuando superó a Peter Shilton tocando el balón con la mano. Maradona y la polémica fueron de la mano toda su vida.

    Ya considerado un niño prodigio, Maradona empezó su carrera en Argentina con Boca Juniors y en 1982 fichó por el Barcelona por la que entonces era la cifra más alta de la historia. Pero las lesiones y la enfermedad marcaron su etapa en el Camp Nou y, aunque ayudó a ganar la Copa del Rey de 1983, se marchó al Nápoles por otro traspaso récord.

    Lo que hizo en el club italiano lo convirtió en leyenda en Italia: llevó al Nápoles, casi él solo, a su primer Scudetto en la temporada 1986-87 y repitió tres años después. También ganó la Copa de Italia y la Copa de la UEFA, el único título europeo del Nápoles hasta la fecha.

    Por desgracia, su etapa en Nápoles terminó mal. Adicto a la cocaína, dio positivo en un control antidopaje y le cayeron 15 meses de sanción. A partir de ahí solo jugó de forma intermitente el resto de su carrera, con pasos por el Sevilla, Newell's Old Boys y Boca Juniors.

    Maradona jugó 4 Mundiales con Argentina y fue capitán en 1986 y 1990. En 1986, sus goles y asistencias fueron clave para ganar el título, y en 1990 llevó a su selección a otra final, que perdió contra Alemania Occidental. Cuatro años después, en cambio, dejó un recuerdo que sus aficionados preferirían olvidar: tras marcar a Grecia, su celebración con los ojos desorbitados hizo sospechar al mundo entero, y acabó expulsado del torneo por dopaje.

    Nunca huyó de los focos, y después de retirarse siguió acaparando titulares. Ha sido entrenador, presentador de televisión, comentarista y mucho más, y nunca se ha cortado a la hora de dar su opinión o sus ideas políticas. Ha dejado tras de sí una larga lista de relaciones e hijos fuera del matrimonio, y sus vínculos con la Camorra, la mafia napolitana, durante su etapa en Italia aún no se han investigado a fondo. En 2000, el Nápoles retiró el dorsal 10 en su honor.

  • 3. Alfredo Di Stéfano
  • Para algunos, Alfredo Di Stéfano es el mejor jugador de todos los tiempos, y muchos creen que debería estar por delante de sus compatriotas Diego Maradona y Lionel Messi. Su nombre va unido para siempre al Real Madrid que ganó 5 Copas de Europa entre 1956 y 1960. Lo curioso es que no llegó a Europa hasta rozar la treintena: antes jugó en River Plate, el club de su ciudad, y después, tras una huelga de futbolistas en Argentina, se fue a Colombia a jugar en Millonarios.

    Aunque ya había ganado 12 campeonatos en Sudamérica, su leyenda nació en España con el Real Madrid. En 11 temporadas, además de las Copas de Europa, ganó 8 Ligas y la Copa del Rey, y marcó 308 goles en 396 partidos con el conjunto blanco. Su sociedad con Ferenc Puskás se hizo legendaria, sobre todo en la final de la Copa de Europa de 1960: Di Stéfano marcó tres goles y el húngaro cuatro en el 7-3 al Eintracht de Fráncfort, un partido del que casi 60 años después se sigue hablando como uno de los mejores de la historia del fútbol de clubes.

    Conocido como «la Saeta Rubia», como delantero lo tenía todo: gran movilidad en el área, capacidad para bajar a defender, un remate de cabeza potente, un disparo tremendo y el ojo para ver y dar el pase decisivo.

  • 4. Johan Cruyff
  • Johan Cruyff fue un visionario, como jugador y después como entrenador. Fue el máximo exponente del «fútbol total» que defendía su entrenador en el Ajax, Rinus Michels, y llevó al club neerlandés a 6 ligas entre 1966 y 1973 y a tres Copas de los Países Bajos. Además, lograron algo inédito en aquella época: ganar la Copa de Europa tres años seguidos.

    En 1973 fichó por el Barcelona y ayudó al club a ganar su primera Liga en 14 años. Pero, sobre todo, le dio una identidad y un estilo de juego que le ayudaron a consolidarse como uno de los grandes de Europa.

    Formó parte de la selección neerlandesa que pasó a la historia como el mejor equipo que nunca ganó un Mundial. Su fútbol fluido, ofensivo e innovador les llevó a la final de 1974, pero, aunque Cruyff provocó un penalti en el primer minuto, acabaron cayendo ante el pragmatismo de Alemania Occidental.

    Aun así, en aquel torneo la estrella neerlandesa enseñó al mundo un regate, «el giro de Cruyff», que todavía hoy lleva su nombre.

    Ganador de tres Balones de Oro, volvió a los Países Bajos al final de su carrera para ganar más ligas con el Ajax y después con su gran rival, el Feyenoord. Luego triunfó como entrenador, sobre todo en el Barcelona, al que llevó a su primera Copa de Europa en 1992. Y, más importante aún, sentó las bases del juego de toque corto y ataque fluido que más tarde se conocería como tiki-taka y que sigue siendo el sello del club azulgrana.

    Hombre de carácter fuerte y personalidad propia, cuando Cruyff murió en 2016 se le despidió como alguien que, como jugador y como entrenador, siempre quiso que el fútbol fuera «bonito».

  • 5. Lionel Messi
  • Aunque a Lionel Messi todavía le quedan tres o cuatro años al máximo nivel, su sitio entre los más grandes de la historia ya está asegurado.

    El argentino, de 31 años, ha ganado 5 Balones de Oro y ha sido 5 veces máximo goleador de Europa. Ha marcado casi 600 goles con el Barcelona en 14 años de carrera, y su hat-trick al Sevilla en febrero de 2019 fue el 50.º de su trayectoria. En 2012 logró además la increíble cifra de 91 goles en un año natural.

    Y eso que, cuando llegó a la cantera del Barcelona, era tan callado que sus compañeros al principio pensaban que era mudo, y tuvo que recibir un tratamiento con hormona del crecimiento para desarrollarse físicamente. Como Diego Maradona, es bajito y tiene el centro de gravedad bajo, y como él, tiene un regate extraordinario y un control en corto infalible que le permite superar a varios rivales seguidos, a menudo en conducciones desde la banda derecha. También es un pasador excelente, con la visión y la técnica para encontrar ángulos y opciones que otros no ven, y un gran especialista a balón parado.

    Jugador de un solo club toda su vida, ha llevado al Barcelona a un nivel de éxito sin precedentes en su historia: 9 Ligas (y va camino de la décima), 6 Copas del Rey y cuatro Champions League. Formó parte del equipo de Pep Guardiola que ganó el triplete en 2009 con el estilo tiki-taka. Desde la retirada de aquella generación, el Barcelona domina menos y depende todavía más de Messi y de su capacidad, aparentemente ilimitada, para sacar adelante los partidos.

    La única mancha en su carrera es su relativo fracaso con la selección argentina. En su país no le quieren tanto como en el resto del mundo porque ha jugado toda su carrera de clubes en España. Llevó a Argentina a tres finales seguidas, el Mundial de 2014 y las Copas América de 2015 y 2016, pero las perdió todas. Se retiró de la selección por un tiempo, aunque volvió y casi él solo la clasificó para el Mundial de Rusia 2018. Allí volvieron a decepcionar: pasaron la fase de grupos por los pelos y cayeron pronto, en octavos de final.

    Puede que rinda menos en los torneos internacionales porque siempre se juegan en verano, cuando llega cansado tras una larga temporada europea, y también porque sus compañeros en Argentina no tienen el nivel de los que le acompañan cada semana en el Barcelona.

    Por suerte, todavía podemos disfrutar unos años más de Messi mientras sigue batiendo récords.

  • 6. Eusébio
  • Mozambique no es precisamente una cuna de futbolistas. Pero, en lo deportivo, uno de sus hijos más famosos, Eusébio, fue su mejor exportación.

    Nacido en 1942 en la actual Maputo, Eusébio creció en una familia tan pobre que jugaba con un balón hecho de papel de periódico enrollado. Aun así, era tan bueno que lo fichó el Sporting Clube de Lourenço Marques, el equipo local, y de ahí dio el salto a Portugal, al Benfica.

    Desde el principio llamó la atención por su velocidad, su movilidad y su disparo temible, y se ganó el apodo de «la Pantera Negra».

    Menos de un año después de su debut, ayudó al Benfica a ganar la Copa de Europa con dos goles en la final contra el Real Madrid. Ganó el Balón de Oro en 1965 y dos Botas de Oro como máximo goleador de Europa, y ayudó a su equipo a ganar 11 ligas.

    Con la selección, se le recuerda sobre todo por el Mundial de 1966, en el que marcó 9 goles en el camino de Portugal hasta las semifinales, incluidos cuatro en la remontada contra Corea del Norte en cuartos, cuando iban perdiendo por 3 goles.

    La leyenda, que murió en 2014, tiene una estatua a las puertas del estadio del Benfica.

  • 7. Cristiano Ronaldo
  • Cristiano Ronaldo lleva casi una década disputándole a su gran rival, Lionel Messi, el título de mejor jugador del mundo.

    Durante los nueve años que pasó en el Real Madrid, él y Messi se disputaron año tras año el trono del fútbol español y europeo, y hubo una época en la que parecían empeñados en igualarse en goles y en actuaciones de mejor jugador del partido.

    Como Messi, ha ganado cinco Balones de Oro. Empezó su carrera en el Sporting de Lisboa antes de fichar por el Manchester United, donde ganó la primera de sus cinco Champions League. El ganador de cuatro Botas de Oro europeas llegó al Madrid en 2009 por la que entonces era la cifra más alta de la historia, y la devolvió con creces: ayudó a ganar dos Ligas, dos Copas del Rey y cuatro Champions League en las últimas cinco temporadas.

    En España promedió más de un gol por partido, y tiene el récord de goles en la Champions League con 121: 15 más que Messi y 50 más que el siguiente de la lista, Raúl.

    Empezó como extremo y, con su velocidad y su gran técnica, en sus primeros años se ganó fama de «filigranas» por abusar de los regates y tirarse con demasiada facilidad.

    Pero con los años se ha convertido en un delantero completo, capaz de jugar en cualquiera de las dos bandas o por el centro. Marca con las dos piernas, es un rematador de cabeza potente y lanza faltas con unos efectos endiablados. Las bicicletas y los amagos siguen ahí, pero ha aprendido a usarlos en el momento justo. Siempre en plena forma física, es capaz de genialidades: su chilena con el Real Madrid en el campo de la Juventus en los cuartos de final de la Champions de 2018 fue tan buena que hasta la afición local se puso en pie para aplaudirle.

    De hecho, a la Juventus le impresionó tanto que pagó 100 millones de euros por él en el verano de 2018, con 33 años. Esta temporada ya es el máximo goleador de la Serie A, pero lo ficharon sobre todo para ganar la Champions, y en el momento de escribir esto sus opciones, al menos este año, penden de un hilo tras perder por dos goles contra el Atlético de Madrid en la ida de octavos de final.

    Donde Ronaldo sí supera a Messi es en los éxitos con su selección: como capitán, llevó a Portugal a ganar la Eurocopa de 2016, aunque tuvo que retirarse lesionado a los 25 minutos de la final y pasó el resto del partido casi como un segundo entrenador, animando a sus compañeros desde la banda.

  • 8. George Best
  • Nada menos que Pelé dijo que George Best era «el mejor jugador del mundo». En 1968, aquel chico delgado de Irlanda del Norte, con su peinado a lo Beatle y su atractivo tímido, parecía tener el mundo a sus pies. Debutó con 17 años y ayudó al Manchester United a ganar dos Ligas y, en 1968, la Copa de Europa, con un golazo suyo en la prórroga de la final contra el Benfica.

    Best tenía velocidad, una técnica fantástica, gol con las dos piernas y unos regates que dejaban a los rivales por el camino. Ganó el Balón de Oro en 1968, pero después todo empezó a descontrolarse: su vida privada caótica, su adicción al juego y sus crecientes problemas con el alcohol acabaron afectando a su fútbol. Jugó su último partido con el United en 1974 y después fue pasando de club en club, con destellos de genialidad de vez en cuando, cuando le apetecía jugar y estaba en forma.

    Murió por las consecuencias del alcoholismo con solo 59 años, pero, aunque brilló pocos años, dejó un montón de grandes recuerdos.

  • 9. Ferenc Puskás
  • Conocido como «el Comandante Galopante», algo irónico porque la velocidad no era su fuerte, Ferenc Puskás está considerado uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, pese a perderse tres años de lo que debería haber sido su mejor momento.

    Nacido en Budapest, formó parte del Honvéd que ganó 5 ligas entre 1948 y 1955, y en 1948 fue el máximo goleador de Europa. Ya con la selección, fue parte de los «Magiares Mágicos», que ganaron el oro olímpico en 1952 y al año siguiente asombraron al mundo al humillar a Inglaterra en Wembley: era la primera vez que la selección inglesa perdía en casa. Puskás marcó dos goles aquel día y repitió un año después, cuando Hungría goleó 7-1 a los ingleses en la vuelta. Favorita para ganar el Mundial de 1954, Hungría arrasó hasta la final, pero acabó perdiendo contra Alemania Occidental, con Puskás jugando todo el partido con una fractura.

    Cuando estalló la revolución húngara, Puskás estaba de gira con el Honvéd en el extranjero. Se negó a volver a Budapest y la UEFA le sancionó con dos años sin jugar. Pero en 1958, con 31 años, con sobrepeso y fuera de forma, fichó por el Real Madrid y vivió una segunda juventud: ayudó al club a ganar 3 Copas de Europa y 5 Ligas.

    Famoso por su zurda, destacaba por su visión y su capacidad para ver opciones en el campo que ninguno de sus compañeros imaginaba. Siempre se le recordará por la final de la Copa de Europa de 1960, en la que marcó cuatro goles y su compañero de ataque Alfredo Di Stéfano otros tres en el 7-3 del Real Madrid al Eintracht de Fráncfort.

    10. Zinedine Zidane

    Zinedine Zidane sacaba su mejor versión en los escenarios más grandes, ya fuera una final del Mundial o de la Champions League.

    Nacido en Marsella, se dio a conocer en el Cannes antes de fichar por el Burdeos en 1992. Cuando dejó el club girondino en 1996, tenía tan buena fama que podía elegir entre los mejores equipos de Europa. Se decantó por la Juventus, con la que ganó dos Serie A y varias copas.

    En 2001 fichó por el Real Madrid por una cifra récord y, aunque le costó adaptarse en su primera temporada en España, devolvió la inversión con uno de los mejores goles de la historia: una volea espectacular de zurda que dio al Madrid su 9.ª Champions League, en la final de Glasgow contra el Bayer Leverkusen. La temporada siguiente ayudó a ganar la Liga, en un equipo lleno de galácticos como Ronaldo, Roberto Carlos o David Beckham, además de la Copa Intercontinental, antes de retirarse prematuramente con 34 años.

    Con Francia jugó 108 partidos y fue decisivo en el Mundial de 1998, con dos goles de cabeza en el 3-0 a Brasil en la final. También fue clave para que su selección llegara a otra final años después, en Alemania, aunque aquella final pasó a la historia por su último momento como futbolista: fue expulsado por darle un cabezazo a Marco Materazzi después de que el italiano insultara a su hermana.

    Aun así, se le recuerda con cariño como uno de los mejores jugadores de la historia, con una zurda preciosa y una gran capacidad para marcar el ritmo del partido desde el centro del campo. No era un goleador prolífico, pero en los grandes partidos casi siempre aparecía delante de la portería.

    Y, a diferencia de muchos grandes jugadores, también triunfó como entrenador: llevó al Real Madrid a ganar tres Champions League seguidas y dimitió por sorpresa solo cuatro días después del último título, en Kiev, el pasado mes de junio. En el momento de escribir esto, se le relaciona con el banquillo del Chelsea.

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